02/27/2025 07:52:00 a. m.
La gastronomía mexicana es reconocida mundialmente por su riqueza, sabor y tradición. Sin embargo, el mestizaje culinario surgido tras la conquista española dio lugar a la incorporación de platillos con raíces hispánicas, que con el tiempo se adaptaron al paladar nacional.
Aunque hoy se consideran parte de la identidad culinaria mexicana, su origen puede sorprender a muchos.
Los churros, frecuentemente asociados con la gastronomía mexicana, tienen su origen en España. Originalmente, eran una comida sencilla creada por pastores españoles. Al llegar a México, esta fritura crujiente se popularizó como un antojo dulce, especialmente cuando se acompaña de chocolate caliente o cajeta.
En la península ibérica, los buñuelos se elaboran de diversas maneras, y al llegar a México, su preparación se adaptó a los ingredientes y gustos locales, dando lugar a la versión crujiente y espolvoreada con azúcar y canela que conocemos hoy.
La horchata, una de las aguas frescas más tradicionales en México, también proviene de España. En su versión original valenciana, la horchata se elabora con chufa, un tubérculo que no se cultiva en América.
Al llegar a tierras mexicanas, la receta se adaptó y evolucionó, utilizándose arroz en lugar de chufa, lo que le dio el sabor y textura característicos que conocemos hoy.
Aunque en México no son tan populares como el flan, las natillas forman parte de los postres caseros y su origen es enteramente español. Se trata de un postre cremoso similar a un pudín, caracterizado por su dulzura y suavidad.
En algunos hogares mexicanos, las natillas han encontrado su espacio como parte de la repostería tradicional.
La historia gastronómica de México está llena de fusiones culturales que han dado lugar a una cocina rica y variada. Estos platillos, aunque nacieron en España, fueron adoptados y adaptados por los mexicanos, convirtiéndose en parte del repertorio culinario nacional.
Conocer su origen no les quita sabor, pero sí nos recuerda la influencia de la historia en nuestra mesa.