México | 04/17/2025 04:45:00 p. m. | Adriana Ochoa
Cada año, uno de los eventos más esperados en la tradición cristiana y en las culturas occidentales es la Semana Santa, una festividad cargada de simbolismo religioso. Lo que muchos no saben es que la fecha de su celebración está íntimamente relacionada con el ciclo lunar y el equinoccio de primavera.
La Luna llena que marca la Pascua es un recordatorio de cómo el calendario lunar sigue influyendo en nuestras costumbres y celebraciones.
El cálculo de la fecha de la Semana Santa, según expertos como Daniel Flores, del Instituto de Astronomía de la UNAM, sigue una fórmula precisa que involucra dos elementos clave: el equinoccio de primavera y la Luna llena. Flores explica que el proceso es el siguiente:
Este ciclo astronómico asegura que la Semana Santa coincida con la Luna llena, un fenómeno que conecta profundamente la tradición religiosa con los ritmos naturales del planeta.
El vínculo entre la Luna llena y la Semana Santa tiene sus raíces en la historia cristiana. En el año 325 d.C., el Concilio de Nicea estableció una norma que dictaba que el Domingo de Resurrección debía celebrarse el primer domingo posterior a la primera Luna llena después del equinoccio de primavera.
Esta determinación ha perdurado a lo largo de los siglos, dando lugar a la familiar sincronización de la Semana Santa con la Luna llena, un evento que se repite de manera constante.
Recientemente, uno de los fenómenos más fascinantes fue la llamada "Luna Rosa", ocurrida el 13 de abril de 2025. Ese mismo día marcó el inicio de la Semana Santa, con el Domingo de Ramos, que conmemora la llegada de Jesús a Jerusalén.
Este tipo de coincidencia astronómica ha dado lugar a apodos curiosos para la Luna llena, como la "Luna de Huevo", en alusión al conejo de Pascua, tradicionalmente asociado con la entrega de huevos de chocolate en muchas culturas occidentales.
La influencia de la Luna en las tradiciones humanas no se limita a la Semana Santa. En otras culturas, el calendario lunar juega un papel esencial en la organización de festividades.
Por ejemplo, el Año Nuevo chino se celebra durante el segundo novilunio después del solsticio invernal, y el Ramadán comienza con la Luna creciente, en el último día del mes de Sha'ban.
Según Flores, aunque la humanidad adoptó el calendario solar de 365 días, la Luna sigue marcando hitos importantes, no solo para la religión y la festividad, sino también para actividades cotidianas como la agricultura, la pesca y la silvicultura.