Internacional | 04/22/2025 08:43:00 a. m. | Adriana Ochoa
El papa Francisco ha hecho pública su última voluntad en relación con el lugar de su sepultura: la Basílica Papal de Santa María la Mayor, en Roma.
Esta decisión fue revelada a través de su testamento recientemente difundido por el Vaticano, donde el Sumo Pontífice expresa su deseo de descansar cerca del ícono mariano de la Salus Populi Romani.
“Sintiendo que se acerca el ocaso de mi vida terrena, y con viva esperanza en la Vida Eterna, deseo expresar mi voluntad testamentaria sólo en cuanto al lugar de mi sepultura”, escribió Francisco. “Siempre he confiado mi vida y mi ministerio sacerdotal y episcopal a la Madre de Nuestro Señor, María Santísima. Por tanto, pido que mis restos mortales descansen […] en la Basílica Papal de Santa María la Mayor”.
De las seis basílicas papales que se encuentran en Italia, cuatro están en Roma y en este Año Jubilar, cada una alberga una Puerta Santa.
Se trata de un gesto cargado de simbolismo, ya que esta fue la primera iglesia que visitó Francisco tras ser elegido Papa en 2013. Desde entonces, desarrolló un vínculo muy cercano con esta basílica, a la que solía acudir los domingos durante sus estancias en Roma.
La Basílica de Santa María la Mayor, también conocida como Nuestra Señora de las Nieves, es uno de los templos más antiguos y venerados del cristianismo.
Su construcción se remonta al siglo IV, durante el pontificado del Papa Liberio, quien, según la tradición, recibió la indicación de la Virgen en un sueño para edificarla en el sitio donde caería una nevada en pleno verano, el 5 de agosto.
Ese “Milagro de la Nieve” es recreado cada año con una lluvia de pétalos blancos durante la misa.
En su interior, destaca el ícono bizantino de la Salus Populi Romani, atribuido al evangelista Lucas, que representa a la Virgen María con el Niño Jesús. Es precisamente junto a esta imagen, en la Capilla Paulina, donde se ubicarán los restos del papa argentino.
La elección de Santa María la Mayor rompe con una larga tradición: el último Papa en no ser enterrado en la Basílica de San Pedro fue en el siglo XVII. Francisco, fiel a su estilo sencillo, ha dado indicaciones para que su ceremonia fúnebre sea sobria y centrada en lo esencial.
En la Capilla Paulina, donde también descansan los restos de San Pío V y Pablo V Borghese, ya existe una hornacina reservada para su tumba. Originalmente, ese espacio había sido destinado al cardenal Santos Abril y Castelló, ex arcipreste de la basílica, pero fue cedido ante la petición del Papa.
Con este gesto, Francisco reafirma su profunda devoción mariana y su cercanía con el pueblo, eligiendo una basílica que, más allá de su majestuosidad artística, representa uno de los corazones espirituales de Roma.