Internacional | 04/25/2025 12:50:00 a. m. | Ingrid Mateos
El 25 de abril la Iglesia Católica celebra el santoral de dos figuras destacadas por su testimonio de fe y entrega al Evangelio.
El santoral de hoy recuerda a San Marcos Evangelista, autor del segundo Evangelio y patrón de Venecia, y Santa Franca de Piacenza, abadesa benedictina comprometida con la renovación espiritual de la vida monástica.
San Marcos Evangelista fue un cristiano del siglo I, autor del segundo Evangelio del Nuevo Testamento; nació en una familia hebrea acomodada y, aunque no fue discípulo directo de Jesús, algunos estudiosos lo identifican con el joven que lo siguió tras su arresto en Getsemaní.
Viajó junto a San Pablo en sus misiones por Chipre y Roma y más tarde, sirvió como secretario de San Pedro en la capital del Imperio.
Pedro se refería a él como “mi hijo”, lo que revela una fuerte conexión pero después de la muerte de Pedro, una antigua tradición sitúa a Marcos en Alejandría, Egipto, donde fundó la Iglesia copta ortodoxa y predicó el Evangelio.
Murió entre los años 68 y 72 d.C., martirizado en Alejandría. Según relatos del siglo IV, fue arrastrado por las calles y encarcelado antes de morir. Sus restos fueron llevados en el año 828 a Venecia, donde hoy reposan en la famosa Basílica de San Marcos.
San Marcos es el patrón de Venecia, cuyo símbolo, el león alado, representa también al evangelista. Además, es patrono de notarios, vidrieros y ópticos, y es venerado tanto por católicos como por ortodoxos y coptos.
Santa Franca de Piacenza fue una monja benedictina italiana del siglo XIII, nacida en la región de Emilia-Romaña.
Ingresó al monasterio de San Siro en Piacenza, donde fue nombrada abadesa y alli intentó imponer una vida monástica más estricta y fiel a la regla benedictina, lo que generó resistencia entre las hermanas del convento.
Debido a esta oposición, abandonó San Siro y fue elegida abadesa del monasterio de Montelana, donde logró establecer una vida religiosa más rigurosa.