01/05/2026 07:21:00 a. m.
Viajar en el Chepe Express no es solo trasladarse de un punto a otro: es cruzar paisajes que parecen imposibles, escuchar historias que se asoman entre rieles y descubrir pueblos donde el tiempo avanza a otro ritmo.
Este tren turístico de lujo, único en México, recorre uno de los sistemas de cañones más grandes del mundo: las Barrancas del Cobre, en el corazón de la Sierra Tarahumara.
Antes de internarse en las montañas de Chihuahua, el Chepe Express atraviesa pueblos clave que funcionan como puertas de entrada a la historia, la cultura y la gastronomía del norte del país.
Entre ellos destacan Los Mochis, El Fuerte y Bahuichivo, tres destinos distintos entre sí, pero unidos por las vías del tren y por una identidad profundamente mexicana.
El punto de partida del Chepe Express es Los Mochis, una ciudad moderna que sorprende por su orden, su vegetación y su cercanía con el mar. Aunque no ostenta el título de Pueblo Mágico, su historia la convierte en una parada fundamental del recorrido.
Fundada en 1903 por el empresario estadounidense Benjamín Johnston, Los Mochis nació como un proyecto agrícola que transformó el norte de Sinaloa. Su nombre, de origen indígena, significa "lugar de tortugas", una referencia a la riqueza natural que aún rodea la región.
Entre sus principales atractivos se encuentra la Plaza 27 de Septiembre, corazón social de la ciudad; el Jardín Botánico Benjamín Johnston, considerado uno de los más importantes del noroeste del país.
Además del Museo Regional del Valle del Fuerte, que resguarda la memoria histórica de la zona, y el Trapiche Museo Interactivo, ideal para conocer la vocación agrícola del estado.
A solo unos minutos, Playa El Maviri ofrece un respiro marino antes de subir al tren: arena dorada, mar tranquilo y una gastronomía que habla por sí sola. Aquí el viaje también se come: chilorio, ceviches, aguachiles y mariscos frescos que anticipan la diversidad culinaria del trayecto.
La siguiente parada es El Fuerte, uno de los Pueblos Mágicos más emblemáticos de Sinaloa y una joya colonial que parece diseñada para recorrerse sin prisa. Fundado en el siglo XVII como un punto estratégico para la colonización española, hoy conserva casonas coloridas, calles empedradas y una atmósfera que invita a caminar y observar.
El recorrido comienza inevitablemente en su plazuela principal, donde el quiosco y la sombra de los árboles marcan el ritmo de la vida cotidiana.
A pocos pasos se encuentran la Casa de la Cultura, el Museo del Fuerte que narra el pasado indígena y colonial de la región y el Templo del Sagrado Corazón de Jesús, uno de los edificios más representativos del pueblo.
El Fuerte no solo es arquitectura; es también un punto de encuentro entre culturas. Aquí confluyen historias indígenas, tradiciones españolas y leyendas que se cuentan al caer la tarde. Para muchos viajeros, este destino se convierte en una de las paradas más entrañables del Chepe Express.
La tercera parada es Bahuichivo, una estación que conduce directamente a Cerocahui, un pequeño pueblo enclavado en la Sierra Tarahumara donde la presencia rarámuri sigue viva. Con apenas mil habitantes, este destino ofrece una de las experiencias más auténticas del recorrido.
Cerocahui conserva su identidad indígena a pesar del paso del tiempo y de la influencia española. La Iglesia de Cerocahui, construida por misioneros jesuitas, se alza como símbolo del mestizaje cultural; mientras que la escuela e internado Tewecado Santa María de Guadalupe refleja el esfuerzo por preservar la educación en comunidades serranas.
La naturaleza es protagonista: la cascada de Cerocahui ofrece un espectáculo visual entre montañas, y los viñedos de Cerocahui sorprenden por su contraste con el paisaje serrano, demostrando que incluso en terrenos abruptos puede florecer la vitivinicultura.
Aquí el Chepe Express deja de ser solo un tren turístico y se convierte en un puente hacia comunidades que han resistido al tiempo, manteniendo vivas sus tradiciones, su lengua y su relación con la tierra.
El Chepe Express no solo conecta destinos; conecta historias, culturas y paisajes que definen al norte de México.
Desde la modernidad costera de Los Mochis, pasando por el legado colonial de El Fuerte, hasta la profundidad indígena de Bahuichivo y Cerocahui, este recorrido es una invitación a mirar el país desde otra perspectiva: la que se descubre lentamente, kilómetro a kilómetro, desde la ventana de un tren.